Nuestro amigo Ovalado, que continúa en penitencia (y si sigue irrumpiendo en vestuarios arbitrales, vemos lejana su rehabilitación) no tuvo mejor idea que invitar al otrora prestigioso periodista del Diario Olé,
Marcelo Nogueira, para compartir el banco de suplentes gilmeño como una especie de "asistente técnico sui generis".

Al margen de lo que significa el acontecimiento de que un informador
se ponga la camiseta y la muestre al país y al mundo, con lo que nunca más podrá eludir las suspicacias acerca de su
parcialidad respecto de ciertos personajes cuya performance debería evaluar con objetividad, hay otra consecuencia más risible.
Lo lamentamos por Marcelo, pero no queda otra que decir la verdad: gracias a su
brevísima incursión el el Super 8, se ha ganado el título de ¡¡¡
Papafrita!!!

(No, no es por lo que creen: es porque cuando acompaña al Huevo (en la foto, con un casco de pan), potencia su nocividad... Juntos no son dinamita, ¡son una patada al hígado!)
Así que, queridos amigos gilmeños, a no deprimirse por la pálida imagen que dejaron en el torneo. ¡Alégrense por las buenas nuevas: Mozo ya tenían, ahora completaron el menú!
Y no dejen de leer
Olé ni
DombleMblog por estas minucias, que los mufas son como las brujas:
no existen... Ejem.